El general D'Arcourt tendiendo en brazos el niño que una mujer del pueblo presentó a S.M. el rey

Con animación extraordinaria, á la que ha contribuido poderosamente la esplendidez el tiempo, se ha celebrado este año la tradicional romería del Santo.

Lástima grande que, de año en año, vaya disminuyendo el contingente de forasteros, debido, sin duda, á que no se organiza en obsequio suyo un buen programa de festejos que a poca costa podían resultar lucidos, pues que los Isidros se contentan con poco, siendo quizás causa del relativamente escaso movimiento d viajeros el desaliento que en las comarcas agrícolas produce el mal tiempo.

La nota saliente de este año ha sido la presencia en la Pradera de S.M. el Rey, que en un coche tirado por cuatro mulas y en compañía de sus ayudantes Sres.Lóriga y D'Arcourt, fue a pasear por aquellos parajes visitando la ermita y las instalaciones de los comerciantes callejeros. el entusiasmo de los modestos industriales y del público en general al ver en la fiesta á D. Alfonso XIII, fue indescriptible.

Por lo demás, á la Pradera ha acudido numerosa muchedumbre, á pié, en coche y á caballo, ávida de expansión y de alegría, entregándose á las diversiones propias de estos caos.

Y como no podía menos de suceder, por ser elementos característicos de la tradicional romería, no ha faltado el Tío vivo, ni los pitos del santo labrador, patrón de Madrid, ni, por supuesto, as empedernidas rosquillas de la "verdadera" Tía Javiera, la cual aparece todos los años viva y alegre, como si gozara de vida imperecedera. Y, naturalmente, corre el vino en abundancia, y, con el vino, surge la algazara y la broma, á que tan propensos somos cuando se celebre una fiesta al aire libre.

   

Crónica del semanario Nuevo Mundo
Año X miércoles 20 mayo 1903 num. 489